Colaboración radical: sin miedos, sin egos, un desafío constante

Colaboración radical: sin miedos, sin egos, un desafío constante

Esteban Leon Vivanco - Director de Desarrollo e Innovación de CIDERE BIOBIO Biobío
Esteban León Vivanco
Director de Desarrollo
CIDERE Biobío

Festivales internacionales de emprendimiento e innovación, congresos, eventos de apoyo, redes nacionales, políticas públicas, juntas y buques rompehielos, han sido generadas desde la colaboración a secas, imaginen lo que todas y todos haríamos si comenzamos a colaborar radicalmente.

Me llama la atención que en entornos públicos, partidistas y también académicos, cuando una palabra lleva el apellido “radical” genera mucho revuelo, incomodidad o incluso rechazo. Porque el problema de fondo no es que algo sea radical, sino más bien quién es la persona que lo dice. 

La autora Kim Scott, acuñó los conceptos de “Franqueza radical” y “Respeto Radical”, por su parte Ray Dalio en su charla TED introduce al término “Transparencia Radical”, los cuáles desde hace años se enseñan en clases de liderazgo en las mejores escuelas del mundo.

En este sentido, los chilenos somos campeones en ayudar, de eso no queda duda. Por otro lado, cuando nos piden colaborar la cosa cambia, porque esto requiere involucrarse, requiere dejar el ego y requiere ser vulnerable, cosas a las que no estamos tan acostumbrados o dispuestos. Pero cuando la colaboración radical aparece, ocurren cosas maravillosas: Festivales que en solo 3 años posicionan al Biobío como el centro de la creatividad, todo de la mano del MadeInnConce; la construcción completa del Almirante Viel en Talcahuano, espacios comunitarios que apuestan por enfoques inclusivos, colaborativos y sororos, con la Red Diversas o la bancada de fomento a startups impulsada por Diego Schalper que hasta el mismo Nico Orellana ha apoyado, por nombrar algunos casos.

Es por ello que pienso, si todo eso sale desde la colaboración a secas, no me aguanto las ganas que todas y todos comencemos a colaborar radicalmente, que disfrutemos el proceso de hacernos parte y que desde el cariño por lo que hacemos, por los espacios que ocupamos y por el lugar donde vivimos, no tengamos miedo de ser uno más. Porque para colaborar radicalmente: el cargo y la jineta tienen que ser una herramientas para unir y liderar.

Esteban Leon Vivanco - Director de Desarrollo e Innovación de CIDERE BIOBIO Biobío
Esteban León Vivanco
Director de Desarrollo
CIDERE Biobío

Festivales internacionales de emprendimiento e innovación, congresos, eventos de apoyo, redes nacionales, políticas públicas, juntas y buques rompehielos, han sido generadas desde la colaboración a secas, imaginen lo que todas y todos haríamos si comenzamos a colaborar radicalmente.

Me llama la atención que en entornos públicos, partidistas y también académicos, cuando una palabra lleva el apellido “radical” genera mucho revuelo, incomodidad o incluso rechazo. Porque el problema de fondo no es que algo sea radical, sino más bien quién es la persona que lo dice. 

La autora Kim Scott, acuñó los conceptos de “Franqueza radical” y “Respeto Radical”, por su parte Ray Dalio en su charla TED introduce al término “Transparencia Radical”, los cuáles desde hace años se enseñan en clases de liderazgo en las mejores escuelas del mundo.

En este sentido, los chilenos somos campeones en ayudar, de eso no queda duda. Por otro lado, cuando nos piden colaborar la cosa cambia, porque esto requiere involucrarse, requiere dejar el ego y requiere ser vulnerable, cosas a las que no estamos tan acostumbrados o dispuestos. Pero cuando la colaboración radical aparece, ocurren cosas maravillosas: Festivales que en solo 3 años posicionan al Biobío como el centro de la creatividad, todo de la mano del MadeInnConce; la construcción completa del Almirante Viel en Talcahuano, espacios comunitarios que apuestan por enfoques inclusivos, colaborativos y sororos, con la Red Diversas o la bancada de fomento a startups impulsada por Diego Schalper que hasta el mismo Nico Orellana ha apoyado, por nombrar algunos casos.

Es por ello que pienso, si todo eso sale desde la colaboración a secas, no me aguanto las ganas que todas y todos comencemos a colaborar radicalmente, que disfrutemos el proceso de hacernos parte y que desde el cariño por lo que hacemos, por los espacios que ocupamos y por el lugar donde vivimos, no tengamos miedo de ser uno más. Porque para colaborar radicalmente: el cargo y la jineta tienen que ser una herramientas para unir y liderar.