Durante tres días, el Ecosistema Biobío acogió el festival de la inspiración, impactando en generaciones y articulando ecosistemas, construyendo el futuro desde regiones.
Lo que empezó en 2022 como una apuesta pos pandemia, con apenas 300 personas, terminó escribiendo uno de los capítulos más potentes de su historia. MadeInnConce 2026, quinta edición del festival más importante del sur del país, cerró sus puertas con más de 15.000 asistentes y una energía que, según sus propios organizadores, todavía no termina de bajar.
Durante los días 7, 8 y 9 de abril, el Ecosistema Biobío se transformó en un polo de conexión, decisión y transformación personal para miles de emprendedores, profesionales, estudiantes y líderes de todo Chile. Un crecimiento que su cofundador, Emilio Hernández, califica como "muy orgánico", pero que refleja también años de trabajo sostenido de un equipo de cerca de 100 personas detrás de cada edición.
El salto en números es elocuente: de 300 asistentes en 2022 a más de 10.000 el año pasado, hasta superar los 15.000 en esta quinta versión. Pero para Hernández, lo más significativo no está en las cifras. "Nunca esperamos que esto creciera tanto", reconoció el fundador días antes del evento, y agregó que ese crecimiento genera "hambre, hambre de crecer, de hacia dónde vamos". Esa misma hambre fue la que impulsó a los organizadores a salir de la fórmula cómoda este año, probar cosas nuevas y apostar por una edición que fuera, en sus propias palabras, "un experimento".
El objetivo de esta quinta edición no era simplemente congregar personas: era provocar un cambio real. Los organizadores pusieron sobre la mesa los "monstruos" que frenan a quienes emprenden -la zona de confort, el síndrome del impostor, la comparación con otros- no para eliminarlos, sino para nombrarlos y avanzar de todas formas. "Adolescentes cuestionando lo establecido compartieron pasillos con adultos en busca de nuevas respuestas. Personas que llegaron sin saber bien a qué, se fueron con algo distinto: ideas, conexiones y decisiones tomadas", menciona Martín Segner, cofundador de MadeInnLatam y uno de los líderes de MadeInnConce. "Cuando la inspiración es real, no termina en el evento, se queda dando vueltas en las personas", resumió Hernández tras el cierre.
Una de las cifras que mejor resume el impacto de esta edición es la de las mentorías: se realizaron más de 500 reuniones uno a uno entre emprendedores y especialistas. Cada una representó una oportunidad concreta de desbloquear un proyecto, reformular una idea o escuchar lo que nadie en el entorno cercano se había animado a decir. "La gente invitada es aquella que siente dudas, que no sabe a dónde ir, que anda buscando respuestas", explicó Hernández, y eso fue exactamente lo que el festival entregó: más de 120 speakers contando sus historias reales, con obstáculos reales, para que cada asistente pudiera reconocerse en ellas y decidir avanzar igual.
Ecosistema Biobío, avanzando por un Ecosistema Nacional
El Ecosistema Biobío tuvo un rol protagónico durante las tres jornadas. El martes 7 de abril se realizaron las mentorías para emprendedores en la Sala de Cámara, espacio que permitió a decenas de proyectos locales recibir orientación directa de referentes del ecosistema. El miércoles 8, el evento Found Raising Comunidad Biobío conectó a startups regionales con fuentes de financiamiento, donde aprendieron a articular su propuesta de valor ante potenciales inversionistas. Y el jueves 9 llegó el cierre más esperado: "Origen", una experiencia de dos horas en la Sala Garage -con capacidad para 60 personas que se llenó por completo- donde escolares, emprendedores y empresarios se encontraron para explorar las raíces del emprendimiento local y la identidad de un ecosistema que lleva años consolidándose con paso firme.
Carola Muñoz, directora del Ecosistema Biobío, dueña de Empresas Lemusse y creadora de esta iniciativa que conecta a las nuevas generaciones con empresarios sostuvo, "Origen es una conversación improbable, donde niños -estudiantes de enseñanza básica y media- se juntan con un empresario y le hacen preguntas, como por ejemplo, cómo partió. Origen es donde aparecen las preguntas más sencillas y al mismo tiempo las más importantes. La idea es ir generando más masa emprendedora desde las bases, que es uno de los principales objetivos".
A estas actividades se sumaron los Encuentros de Ecosistemas Regionales, organizados junto a CORFO, EIVA y Ecosistema Los Lagos, que se desarrollaron durante las tres jornadas. Para Hernández, estas instancias son de las más relevantes del festival, "ponemos a disposición el MadeInnConce para que los ecosistemas regionales se conozcan, armen un grupo motor y puedan representar sus voces ante la política pública y el sector privado", planteó. "La apuesta es clara: que ciudades que no son capitales aprendan a hablar con una sola voz y golpeen la mesa juntas", agregó.
La programación de esta edición también sorprendió por su diversidad. Figuras como Coco Zurita, referente mundial del BMX, compartieron escenario con cinco venture capitalists llegados desde Inglaterra, Holanda y Panamá. La Orquesta Filarmónica se fusionó con la artista local Casi Lola en una actuación que resumió bien el espíritu del evento: lo global y lo territorial conviviendo sin contradicción. En síntesis, la inspiración es la gran base de la pirámide, presente en: las ruedas de negocio, las competencias de startups con Startup Chile y los distintos espacios de inversión que también tuvieron su lugar en el Festival.
Uno de los mensajes más potentes que dejó esta edición fue el del orgullo territorial. Para Hernández, ese es uno de los pilares fundacionales del festival: "Para que los ecosistemas funcionen, avancen, maduren y se relacionen internacionalmente, tenemos que ser muy orgullosos de nuestra historia y de nuestra identidad". Este año, la presencia de familias icónicas de Concepción como los Rogendorf entre los speakers fue una señal deliberada: el MadeInnConce no solo mira hacia afuera, sino que abraza y celebra lo que ya existe en el territorio como un activo real".
El festival reafirmó así su propósito fundacional: construir futuro desde regiones. En un contexto donde la innovación suele concentrarse en la capital, MadeInnConce demuestra que Concepción y el Biobío tienen no solo la capacidad, sino el ecosistema humano para liderar conversaciones que importan. "Creernos el cuento", repite Hernández como mantra, y en esta edición esa frase dejó de ser solo un eslogan para convertirse en la experiencia vivida por más de 15.000 personas que pasaron por el Teatro Biobío.
Desde MadeInnLatam, la organización ya mira el siguiente paso. Con trabajo activo en Colombia -incluyendo la visita de cerca de 50 empresas del eje de la costa y el envío de startups regionales a Medellín- el proyecto de conectar ciudades latinoamericanas que no son capitales pero comparten desafíos y aprendizajes cobra cada vez más fuerza. "Desde los territorios podemos pensar global", afirmó Hernández. Y el camino para el 2027 ya empezó.






