Eliseo Salazar, La única «Fórmula» es: sacrificio, esfuerzo y perseverancia
En el marco del Festival MadeInnConce 2026, el podcast Capital Humano de Capital Digital, en conjunto con el @EcosistemaBiobio , tuvo el privilegio de recibir y conversar con Eliseo Salazar, leyenda del automovilismo chileno y latinoamericano. Primer y único piloto chileno en competir en la Fórmula 1, ganador en IndyCar y protagonista de las 500 Millas de Indianápolis, Eliseo se presentó ante una audiencia repleta de jóvenes emprendedores para compartir las lecciones que forjó a lo largo de una carrera extraordinaria.
Uno de los ejes centrales de su relato fue el origen humilde y esforzado de su trayectoria. Salazar comenzó corriendo en Santiago, viajó en tren hasta Buenos Aires para tomar un curso de Fórmula 4, y desde ahí construyó paso a paso su camino hacia la élite mundial. Su mensaje fue claro: detrás del glamour de cualquier éxito hay años de sacrificio, perseverancia y trabajo silencioso que el público raramente ve.
Otro pilar fundamental de su visión es la importancia de descubrir y seguir las propias habilidades con pasión genuina. Salazar recordó el momento exacto en que descubrió su talento al adelantar a decenas de autos en la Cuesta del Melón, y enfatizó que la pasión debe ir de la mano con la habilidad real. A eso sumó la necesidad de fijarse metas parciales y progresivas, evitando la frustración de querer llegar al destino final sin recorrer los pasos intermedios.
El mayor desafío de su vida, según él mismo, no fue ganar una carrera sino sobreponerse a un grave accidente en IndyCar donde se fracturó fémur, cadera, pelvis y brazos. De esa experiencia extrajo una lección universal: todos tenemos una fuerza interior que solo aparece en los momentos críticos, y la capacidad de levantarse ante la adversidad es el triunfo más profundo e íntimo que una persona puede alcanzar.
Finalmente, Salazar reflexionó sobre la cultura chilena y la necesidad de valorar más los logros propios y ajenos, destacando iniciativas como Made in Conce como espacios vitales para combinar innovación y tecnología con valores humanos fundamentales. Su consejo final para las nuevas generaciones fue tan simple como poderoso: hay que show up, hay que seguir tocando puertas, y entender que la perseverancia —más que cualquier fórmula— es la verdadera clave del éxito.
